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Soy emociones con patas

Todo habita en mi, hay dias que estas emociones se sienten a flor de piel, y otros que quizás apenas las escucho.

Hoy, siento todo y me siento vulnerable, como si pudiera hacerle zoom a mis emociones, las lindas y las no tan lindas (aunque en algun lado podemos encontrarle lo lindo y descansar en ellas). Me gusta sentirlas, y al mismo tiempo, voy prestando más atención a mi alrededor, porque hay momentos y lugares donde merecen ser compartidas y otros que mejor me las guardo para mi.

Soy emociones con patas, todas pueden cohabitar al mismo tiempo:
La felicidad de estar presente, siendo testigo del crecimiento de mis hijas y la tristeza por verlas crecer.
Disfrutar el presente con las personas que amo, con el dolor de que quizás un día se vayan.
Muy agradecida con la vida que tengo, y de vez en cuando, mirar el cielo por las estrellas que me guían.
Entregar lo mejor de mi para que se puedan mirar con amor, por un momento, sabiendo la historia que están viviendo.
Ver tus sueños materializarse con intenciones y con hermosas personas que vamos cocreando.
Ir armando de a poco tu comunidad de personas que quieren lo mismo que vos: sentirnos en paz con quienes somos.

A veces no sé qué hacer con tantas emociones, solo necesito expresarlas y ponerlas en palabras, por eso escribo.
A veces no es suficiente, escribo, y aún las siento con mucha intensidad en el centro de mi pecho.
Aún así, elijo vivir sintiendo. Estando presente. Sabiendo escucharlas para saber qué es importante para mi.

Porque, aunque a veces querramos evitarlas, las emociones nos hablan y nos cuentan nuestras intenciones, nuestra verdad más sincera, todas las cosas que nos importan. A veces, a nuestra mente no les gusta encontrarse ahí, porque sentir… mamita mia, hay que tener los huevos para sentir, y para darse el permiso de sentir.

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