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El fino límite entre fluir y no hacerse cargo

Hace un tiempo que me viene dando vuelta esta reflexión.
Me pregunto, dónde está el límite entre fluir y el no hacerme cargo?

Por ahi me confunde, no sé muy bien dónde está ese límite entre el soltar y que las cosas fluyan y el hacerte protagonista de esta misma acción y en vez de esperar a que todo fluya, yo hago que fluya.. yo abro la puerta.

Y la golpeo, y vuelvo a golpear si no me abren.

Eso es forzar? según quién? Porque haciéndome cargo, accionando, es la forma que yo conozco de cumplir mis sueños. No esperando que la vida me lo entregue en una bandeja de acero.

Me gusta pensarla en un hacerte cargo a través de la presencia, con tus prioridades e intenciones ordenadas. Crear la estructura, pensarla, planearla, pedir, pedir, golpear puertas, y en el momento presente…. SOLTAR TODO.

Sé muy bien quién soy porque lo trabajo en mi cada día, y gracias a ese autoconocimiento sé que lo que planeo sale como tiene que salir (no siempre es como mi mente quiere) pero si las intenciones están bien plantadas y comunicadas, todo sale bien.

Se me corta la luz, el 05 de octubre de 2025, unos minutos antes del evento en el que espero a 300 personas, con una artista que admiro. Por lo que la organización de ese evento, el plan que habiamos armado, la estructura de ese día, se habia ido a la miércole.

Recuerdo esa llamada en la que me dicen que no va a volver la luz hasta las 17hs (la apertura era a las 15hs). Yo en ese momento le contesté: MENTIRA, ME ESTAS JODIENDO. Él me respondió: NO MELISA MIRA SI TE VOY A JODER CON ALGO ASI.

Se me cayó todo.

Me vine a mi casa.

Y ahi lo vi. Puedo armar toda la estructura que necesite para ese día, pero en ese momento, lo único que importa es la PRESENCIA y el solucionar todo lo que vaya surgiendo en ese momento. Surfera en esa ola.

Me encuentran sonriendo, feliz en mis eventos, en mis retiros, en mis encuentros, porque no tengo el control en ese momento. Mi control estuvo antes, en la organización, en el armado, en el plan, en las intenciones, en la estructura.
Mi familia y amigos pueden dar fe de ésto. En ese momento solo estoy en presencia.

Pero cuando me dicen: «dejá que fluya», «si no fluye no lo hago» algo se mueve en mi.
No estoy de acuerdo.
Y al mismo tiempo, si.

Esta sutil danza entre el fluir y el control, solo está en la vida misma y es uno de los aprendizajes más grandes que he tenido en mi vida.

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