Volver a mi, no es una meta.
No es el final.
Es el comienzo, el lugar donde tengo todas las respuestas que necesito.
La base de mi vida, donde voy guardando todas las cosas que me importan.
Es elegir volver una y otra vez, aunque ya me fui mil veces.
Incluso cuando me cuesta.
Incluso cuando me enoje estar donde estoy.
Pero siempre hay algo que me llama
una voz chiquita, suave, silenciosa
una llama en mi corazón
que me recuerda siempre
que puedo volver cada vez que lo necesite.
Un hilo invisible.
que me dice todo el tiempo:
No te perdiste, solo te fuiste un rato.
Y vuelvo.
Vuelvo a mi verdad,
no perfecta,
real.
Vuelvo siendo humana.
Reconociéndome,
sabiendo que lo tengo todo
aquí adentro.
Y si me voy otra vez,
no pasa nada…siempre puedo volver.
Aquí construyo la certeza
de que siempre
siempre
siempre
me voy a tener a mi.