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Hay días y días

Hay días en los que tengo ganas de todo, y días en los que no tengo ganas de nada.
Días que son para compartir, para pasar tiempo con las personas que quiero, y días que son solo para mi.

Días que puedo con todo, días que no puedo con nada.
Días para conectar con mis tristezas, y días para conectar con mis alegrías.

Días en los que puedo observar el mundo desde mi eje,
días en los que no puedo ver nada bueno, fuera de mi eje.

Todos, y cada uno de ellos,
son días especiales, si los puedo ver.

Todos, y cada uno de ellos,
me permiten ser humana,
danzar entre todas las versiones que me habitan.

Abrazarme en esta danza es lo que me regala la compasión, los mimos, respetar mis tiempos y mi energía de ése día. Aprovechando para caminar en presencia, hacia mi norte, hacia lo que quiero construir.

Sé muy bien, que todos estos días,
son caras de una misma moneda, no existiría uno sin el otro.
Por eso, me permito vivir cada uno de ellos.
Sin pelearme, sin juzgarme, sin criticarme por no llegar a ser suficiente.
Lo soy, aún en mis peores días.

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