Me niego a perderme en las redes sociales, compartiendo lo que «debería».
Mi energía se estanca, mi creatividad se pierde, mis ganas de hacerlo se va al tacho. Que me digan qué y cómo hacerlo nunca fue mi fuerte. Sino preguntales a mis padres.
Soy una nena caprichosa con orgullo, porque no me pueden tumbar, ni moverme de lo que de verdad quiero. Pero antes, tengo que saber que es lo que de verdad quiero.
Pero aquí, debo admitir, que quise sumarme a la movida y me perdí a mi misma. Entonces me pregunté: desde qué lugar quiero compartirme, desde lo que deberia ser o desde mi esencia? Para qué gustarle a alguien si no es con lo que de verdad soy?
Escribir me apasiona, lo descubrí hace muy poco. Escribir me saca lo mejor de mi, me sana, me relaja, me hace estar en presencia. Le pone orden a mi cabeza y a mi corazón.
Nada me genera más placer que compartir lo que de verdad nace de mi.
Por eso, aquí me hago una promesa y te la hago a vos, que me estás leyendo del otro lado: vuelvo siendo yo misma.
Me acompañás?