Soy una mujer que un día decidió dejar de buscar afuera para volver a ella.
Que se mira con ternura y con la valentía de quién ya no se abandona.
Sabe que todo lo que necesita habita en su cuerpo, en su historia y en sus raíces.
Es mamá, pero también es hija.
Con su propia historia, con sus propias emociones, con heridas que todavía duelen y aprendizajes que siguen latiendo.
Sueña, crea realidades, y sobre todas las cosas, es humana.
Se enoja, se cae, se frustra… y lo sigue intentando.
Porque hay dos nenitas que siguen sus pasos.
Y elige ser ejemplo, no desde la perfección, sino desde la autenticidad y la coherencia.
Es la que ya no se calla.
La que llora… y lo sigue intentando igual.
La que se desafía, porque sabe que su sueño también es el permiso para los sueños de quienes ama.
La que, en medio del caos y de la rutina, puede encontrarse a si misma
La que conecta con su inmensidad,
y al mismo tiempo, con la inmensidad de todas las personas que la rodean.
Y viceversa.
No vengo a darte recetas ni a decirte qué hacer,
vengo a mostrarte, a través de mi mirada y de mis acciones,
lo que sos capaz de hacer, sólo siendo vos misma.