Te enciendo la luz para que puedas ver lo que yo veo.
Para que, dentro tuyo, se prenda e ilumine todo lo que ya existe.
Te enciendo la luz para que puedas ver que no hay nada que tengas que ser para ser suficiente. Para que dejes de correr hacia lugares que no son tuyos, que no querés llegar.
Te enciendo la luz para que puedas elegirte una y otra vez,
aún todas aquellas veces que te equivocas,
aún todas aquellas veces que crees que no podés.
Ésta es mi misión en los círculos de meditación,
llevarte hacia adentro
hacia tu eje,
tanto tanto, tanto
que construyas
la certeza
de que siempre
te
tendrás.