Mentira, no puedo.
Pero si pretendemos que de un día para el otro ya haya suficientes neuronas nuevas en nuestro cerebro para que nuestras costumbres cambien en su totalidad y con facilidad.
Si pretendemos que un día que decidimos cambiar, hacer algo distinto, sea para siempre.
Si pretendemos tener todas nuestras tentaciones a la vista y tener la suficiente fuerza de voluntad para no caer en ellas.
Si pretendemos que no nos olvidemos de nada, que nuestra mente sea capaz de anotar mentalmente todo lo que necesita hacer sin recargarse.
Si pretendemos ser entes perfectos que no reaccionan a la vida, y que saben qué hacer en todo momento.
Dale… por favor.
Deja de sobreexigirte tanto, es como si por capricho quisieras volar y te tires de un edificio… no lo vas a hacer por más que quieras. Porque nuestra biología es más fuerte que nosotros, porque las neuronas tardan días, semanas y meses en regenerarse, porque las hormonas en nuestro cuerpo nos influyen. Porque si le damos nafta en mala calidad a nuestro cuerpo, no va a funcionar bien… no importa qué es lo que queres. Porque si tenemos una bolsa de bizcochos en nuestra mesa, se activan procesos químicos en nuestro cuerpo para que te despierte el deseo y la adicción. Porque los pensamientos negativos generan hormonas que influyen negativamente en nuestro cuerpo (y los pensamientos positivos, adiviná: dopamina y oxitocina…. hormonas que influyen positivamente)
Hay reglas en nuestra biología.
Es importante comprenderlas para comprendernos, y usarla a nuestro favor.
Una de ellas, de las más importantes para mi, es el poder que tenemos de crear buenos pensamientos para que generen emociones positivas para que muevan la energía en nuestro cuerpo…y que se convierta en un círculo que cada vez más pensamientos positivos aparecen, más fácil aparecen estas mismas emociones y la energía, y es lo que hacemos en «Volvé a vos», en las meditaciones en movimiento.